Cualquiera te deja escribir cuánto gastaste. Lo difícil es que alguien te diga si vas a llegar a fin de mes, cuándo terminas de pagar esa deuda, y cuánto tienes que apartar el viernes para comprarte el carro.
Le tomas la foto al recibo del súper y sale el monto, la fecha, el comercio y los productos. Tú solo confirmas.
Bruto, AFP, ARS, ISR, otras deducciones y neto. Con el acumulado del año y lo que aporta tu empresa por ti.
Pagas en efectivo y el saldo de tu bolsillo baja. Pagas con tarjeta y baja la cuenta. Como en la vida real.
Dices para cuándo lo quieres y te dice cuánto apartar cada viernes. O al revés: dices cuánto puedes dar y te dice cuándo llegas.
El alquiler, la luz, el internet, la tarjeta. Te avisa antes del día, y cuando pagas se anota como gasto solo.
Cuánto llevas pagado, cuánto de interés, en qué mes quedas libre y cuánto ahorras si abonas de más.
«A este ritmo cierras el mes con RD$3,200 de menos». Te lo dice el día 12, cuando todavía puedes hacer algo.
Detecta cargos que se repiten todos los meses y te dice cuánto suman al año. Casi siempre aparece algo que ya no usabas.
Sin tarjeta, sin llamadas, sin vendedor detrás. Si no te sirve, cierras la pestaña y no pasó nada.
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